qué no daría por verte llover. por ver tus ojos grises fragmentándose en charcos que abrillantan el pavimento. por ver cómo una nube oscurece tu rostro, siempre sonriente, y lo convierte en una mañana brumosa de esas que aparecen justo cuando uno esperaba ver el sol.
ooo
si tus lágrimas son gotas de té
que pintan tus mejillas al bajar,
entonces son mis dedos
los que beben la taza de tu mar.
ooo
Qué bonito. La parte final me pareció formidable :)
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