martes, 24 de marzo de 2009

demasiada sal

Ven. Acércate y dime, ¿qué es lo que pasa?

¿Te sientes mal por algo en específico?

¿No será que pasas demasiado tiempo adentro de la casa?

Te costará trabajo entenderlo, pero lo cierto es que yo siento lo mismo. Muchas veces. La mayor parte del tiempo. Comprendo profundamente, escucha, profunda. mente, lo que te está sucediendo: no se concretó el trabajo que querías, tienes una oportunidad abierta que no quieres tomar y ahora no te queda de otra mas que esperar en casa a que ALGO te pase. Despiertas a las once de la mañana por compromiso; lo que te gustaría sería seguir durmiendo, pero te da pena lo que los demás (¿quienes?) puedan decir de tí.

Pasas todo el día rumiando almendras (porque son sanas) y buscando cosas que puedes hacer para sentir que no te cargó la chingada.

Nueve de la noche. Llego a casa. Apenas te saludo y ya estás gritándole al perro, a las hormigas de la cocina, al seguro de la puerta de tu cuarto porque ya no cierra cuando la azotas para dejar al mundo del .otro. lado.

bienvenida a la maternidad. así es la vida. such is life.

Por eso odio que no me creas cuando te digo que no voy a tener hijos.

sábado, 14 de marzo de 2009

marzo

Marzo

IV

La mirada del tigre. La mirada del búho.
La mirada del orangután. La mirada de la serpiente.
La mirada del árbol. La mirada del cielo.
La mirada del río. La mirada del aire.
La mirada de la noche. La mirada del calor.
Todo me observa pero Sonia no está.
Y si Sonia no me ve, el mundo no me mira.

Francisco Hernández, "Cuaderno de Borneo. Últimas páginas de Georg Trakl" en Poesía Reunida, México, Ediciones del Equilibrista-UNAM, 1996, p. 523

miércoles, 11 de marzo de 2009

Berlin con pecas en la cara.

--Cielo, la ciudad es un maravilloso laberinto. Jugando a las escondidillas, coqueteando con el del disfraz de toro, tomo la decisión de ir perdiendo poco a poco el hilo, me dejo llevar, me reinvento dentro del laberinto. Ya no necesito del camino a casa. De ahora en adelante, seré yo quien trace los senderos.--

--Me gusta visitar monumentos y parques. Me gusta ir a sitios memoriales, universidades, zoológicos y rascacielos. Sentarme en cafés y terrazas, en restaurantes oscuros y en bares que se encuentran en estado deplorable. Nunca digo a dónde voy. Mi lugar favorito es el cementerio: Entre Brecht y Hegel se siente uno menos solo.--

--Cuando yo era una niña pequeña quería tener una caja de acuarelas tan brillante como la de mi madre. Después crecí y los libros me enseñaron a pintarme de colores.--

 --En medio de tanta, tanta gente, en una estación abarrotada del metro, cientos de hombres se empujan, jalan, se arrastran por los pasillos, charlan, charlan, y

  r  e  s  p  i  r  a  n.           

 

  Yo lo veo todo, lo absorbo como si fuera una esponja receptora de la sensibilidad ajena. Chillan los trenes en el andén subterráneo y sopla una corriente fría que trepa por las escaleras que llevan hacia la calle.

Algo me hace mirar a mi izquierda y verla: tiene menos de 19 años, y  ya es una mujer libre: en medio de todo el caos, empuja su bicicleta por los pasillos oscuros de la ciudad bajo tierra. No puedo ver su cara. No necesito ver su cara. Ella camina,  y yo la sigo, una actitud inevitable, pues acabo de descubrir que está descalza en el corazón de Berlin. Ella, con sus ondeantes cabellos, un vestido de algodón café y una bicicleta.-- 

 --La gente me pregunta si no tengo miedo de perderme en la Gran Ciudad. Nunca me tomo la molestia de contestarles que, a mí, lo que más me gusta, es saber que allí puedo encontrarme.--

 --Hoy es martes. Un hombre pasea por la calle con un perro amarrado de una correa larga y roja. Los observo. El hombre me pide dinero. Creo que queda claro que realmente lo necesita, pues su cabello rubio se ve apagado por la mugre  y por el polvo. Con su mano sucia, me entrega un muy mal dibujo que insiste en venderme. Se me ocurre pensar que nadie más va a querer comprar ese dibujo. Entonces me pongo muy triste, porque no quiero que el hombre y su perro se mueran de hambre, no quiero que estén sucios, no quiero que sufran en la calle, no quiero. Saco de mi cartera un billete, saco dos. Saco, además, las lágrimas. El hombre no entiende porqué lloro, duda si aceptar mi dinero o no. Su cara me da risa. De pronto, me río yo también. Le digo que no es para el. Que es para el perro. A los dos nos da risa, y me alejo con una carcajada.--

--Cuando no hay mucha gente, me gusta sentarme en las escaleras que llevan a la linea U5 del metro en Alexanderplatz. Me gusta inclinar la cabeza y apoyar mi oido en el escalón. En los días tranquilos, en medio de muchos hombres y mujeres que vienen y van, puedo sentir como la ciudad respira.--

--Siempre supe que había algo oscuro en mi interior. Lo que no sabía, es  que tuviese alas para volar.--

 

viernes, 6 de marzo de 2009

.teo

Teo. Teo.

¿Estás ahí?

¿Porqué cuando despierto por las noches sigo oliendo tu cuerpo junto al mío, aún sabiendo que ya no estás? A veces me imagino que, en realidad, estás escondido debajo de la cama o detrás del armario, o cubierto por la cortina floreada del comedor, quizás.

Me despierto sobresaltada y rígida, enciendo una luz para buscarte y entonces me sorprendo de lo infantiles que son los esfuerzos por encontrarte. Al prender el interruptor de la lámpara de noche, sé perfectamente que ya te has ido, que te fuiste de la manera que se van los mejores besos: para nunca volver más. Caigo en cuenta de que lo único que se esconde bajo mi cama son las cajas viejas dónde quedaron archivadas tus fotografías, mis apuntes de la escuela y cuadernos con cursilerías románticas que, todavía hoy, me rehuso a tirar.

Pero basta cerrar los ojos de nuevo para que el silencio de la noche se haga insoportable, para que pesen aún más las mantas con las que me cubro la cara, y empiecen a atormentarme los miedos que roen mi almohada.

Un insecto desorientado se estrella contra la ventana del cuarto, el golpeteo incesante de una criatura necia a quien se le recuerda en todo momento su desventaja evolutiva. Top, to, to, top, top.
Es tan denso y tan penetrante que casi puedo verlo, Teo: como si cada onda sonora dejara un espectro colorido en el vidrio negro de la ventana.

Es en noches como esta cuando sólo me queda el consuelo de tu nombre: lo repito en voz alta y un escalofrío recorre mi cuerpo entero cuando me escucho a mí misma diciendo un débil y tembloroso .Teo.

Teo.

Teo.

Me quedo dormida con el sabor de tu nombre entre mis labios.

Despierto con antojo a café recién molido y pan tostado con mantequilla y sal.

Furby y el amor

Me pregunto si todavía hay gente que se acuerde de los descontinuados Furby, el primer juguete con "inteligencia artificial". Apareció al final de la década de los noventas y tenía cara de búho, un par de ojos enormes y verdes, y estaba cubierto de peluche en distintos tonos. También lo había en color rosa atigrado. Sus únicas gracias eran expresarle al dueño que quería comer y cantar una canción emitiendo un irritante chillido electrónico.

Con tan sólo darle tres palmadas en la espalda y meterle un dedo en el pico de plástico, Furby se sentía amado. Expresaba su afecto cerrando sus largas pestañas hasta la mitad, mostraba verdadero gozo.

Curiosamente, cuando yo era pequeña, pensaba que esa combinación de cuidado alimenticio, peluche en tonos pastel y tres palmadas en la espalda eran el verdadero amor.


Cada vez que me acuerdo de estas cosas, resuelvo dejar de cuestionarme porqué mis relaciones afectivas nunca funcionan.

. breakfast

Sometimes, I feel like the almost-shadow of the almost-real. The world around me seems overwhelming: streetcars passing by, leading nowhere. Murderers marauding the silent alleyways of faded memories. The sex maniacs. The housewives. The Dow-Jones index.

Inside this swirling chaos, I’d like to sit up straight, but almost always end up reading books upside down. I try to gather my mind, my senses. But I rather stay in bed with a good cup of coffee and read a novel. Imagination is the key to distance. All that I can say, is that


i. r e a l l y. l i k e. b r e a k f a s t.


I was fourteen when I was first kissed.

That night, I had a dream in which I was a dead pidgeon lying with my wings spread open. I remember I feeling like Little Red Cap, lost inside the woods. For some reason, I tend to think that this two things are connected in a reason that escapes my understanding. But whenever I have b r e a k f a s t I get the feeling that the universe is a wonderful place.

25 cosas

En Facebook me invitaron a escribir 25 cosas acerca de mí misma. Esta fue mi lista:

1. Mantengo una relación tormentosa con mi ciudad: a veces nos amamos, nos perdemos, nos detestamos, pero casi siempre, siempre, nos terminamos encontrando.
2. Me gustan los pequeños placeres de la vida: las vajillas de porcelana con dibujos de pájaros o de bichitos, el golpeteo de la lluvia sobre un techo de lámina, las botas de plástico para brincar en los charcos, aquel libro que permite vivir, aunque sólo sea por un breve instante, una existencia ajena.
3. Cuando era pequeña, quería un príncipe con ojos tan azules como el profundo mar. Ahora, si me preguntan, prefiero a los vagabundos.
4. Té de vainilla con leche por la mañana. Café colombiano para la noche.
5. Tengo una colección de animalitos chamula que compro a la salida de la Facultad de Filosofía y Letras. Tengo un cerdo del monte, una jirafa, dos perros, un armadillo, un gallo, un caballo, un venado, un carnero, un león, un canguro y un cerdo-cerdo. Sentados sobre mi cama, me miran.
6. Siempre que trato de escribir me encuentro con que tengo ganas de decirlo todo pero que, al mismo tiempo, nunca consigo expresar nada.
7.Todas las mañanas me pinto la boca color rojo oscuro.
8. Me gustan los finales felices en los libros y en las películas. Invariablemente me hacen llorar.
9. Mi mamá conserva mi cuaderno del catecismo al que me obligaban a ir cuando era pequeña. En la portada hay una anotación que dice: Diosito, porfavor hazme escritora.
10. Jamás será el verano tan dulce como aquel que pasé frente a un lago en Canadá. Todavía puedo sentir el hermoso color verde de las algas bajo mis pies.
11. Prefiero perder la cordura que perder la esperanza.
12. Es en las fiestas y en las reuniones, donde estoy rodeada de gente, que me siento más sola.
13. Tengo la impresión de que tengo mejores amigos de los que en realidad me merezco. Tengo una amiga que me acompañó, literalmente, hasta el final del mundo tal cómo lo conocíamos. Sólo ella conoce el efecto de una sobredosis de café.
14. El nombre completo de mi perro es Bohni Wanky Bilbonius Marroquí.
15. Quisiera ser de color morado, pero cada día me siento más gris.
16. Mis palabras favoritas en alemán son "Trübseligkeit", "Larmoyanz", y "Wortschatz".
17. Mi sueño es hacer un viaje en bicicleta por los Balcanes.
18. Adoro el sonido que hacen los trenes cuando apenas comienzan a andar.
19. Me gusta todo tipo de música, pero siempre regreso al jazz.
20. Yo no quería llamarme Marisol. Quería llamarme Julia, Paloma, Almudena, Pola o Sofía.
21. Cuando mi abuelo murió heredé una calculadora manual Curta, un instrumento bellísimo cuyos engranes suenan cada vez que la sostengo entre mis manos para hacer una suma. Su ronroneo siempre consigue calmarme.
22. Antes solía pensar mucho en el destino de los hombres, en el fin del tiempo, en mi propia muerte. Ahora sólo soy una sombra de lo que alguna vez fui.
23. Mircea Eliade, con su Tratado de historia de las religiones, me salvó la vida.
24. Me gustan las mariposas disecadas y ya no sé si tengo muy mal gusto o si sólo soy muy sentimental.
25. Mi cuento favorito es Caperucita Roja.

Literatura europea

"Sólo se puede contemplar la literatura europea como un conjunto después de adquirir carta de ciudadanía en todas y cada una de sus épocas, desde Homero hasta Goethe. Esto no se consigue en ningún libro de enseñanza, aún suponiendo que hubiese uno de tan vasto contenido. La carta de ciudadanía en el imperio de la literatura se obtiene únicamente después de haber vivido muchos años en cada una de sus provincias y de haber pasado de la una a la otra repetidas veces."

Curtius, "Literatura Europea" en Literatura europea y Edad Media latina