lunes, 27 de abril de 2009

Angelus Novus


Über den Begriff der Geschichte These IX

Mein Flügel ist zum Schwung bereit
ich kehrte gern zurück
denn blieb ich auch lebendige Zeit
ich hätte wenig Glück

Gerhard Scholem, Gruß vom Angelus


Es gibt ein Bild von Klee, das Angelus Novus heißt. Ein Engel ist darauf dargestellt, der aussieht, als wäre er im Begriff, sich von etwas zu entfernen, worauf er starrt. Seine Augen sind aufgerissen, sein Mund steht offen und seine Flügel sind ausgespannt. Der Engel der Geschichte muß so aussehen. Er hat das Antlitz der Vergangenheit zugewendet. Wo eine Kette von Begebenheiten vor uns erscheint, da sieht er eine einzige Katastrophe, die unablässig Trümmer auf Trümmer häuft und sie ihm vor die Füße schleudert. Er möchte wohl verweilen, die Toten wecken und das Zerschlagene zusammenfügen. Aber ein Sturm weht vom Paradiese her, der sich in seinen Flügeln verfangen hat und so stark ist, daß der Engel sie nicht mehr schließen kann. Dieser Sturm treibt ihn unaufhaltsam in die Zukunft, der er den Rücken kehrt, während der Trümmerhaufen vor ihm zum Himmel wächst. Das, was wir den Fortschritt nennen, ist dieser Sturm.

viernes, 17 de abril de 2009

abril

la pregunta es como un llanto, como una piedra negra que cae en el fondo de mi cuerpo, como un cuchillo que se clava una y otra vez en mi estómago, qué siento, qué siento, necesito saber qué diablos siento.

pero nunca siento nada.


(no siento nada cuando leo el poema más triste del mundo, ni cuando escucho la canción más bella.
no siento nada cuando veo a la gente en las películas hacer el amor, no siento la diferencia entre el olor del café y el del miedo)


Mi mundo

I

Mi mundo es, en esencia, la mezcla de las tres lenguas en las que hablo y leo. A medio camino entre una y otra, nunca consigo amoldarlas para que una sola me permita decir eso que siempre tengo ganas de decir. Por eso ahora me deleito cuando encuentro expresiones que son completamente válidas en un idioma pero que, en otro, sólo existen como una paráfrasis. Me recuerda al teatro de sombras, juego de la luz y la opacidad. 



II

La lengua de mi conciencia es la inglesa: de tonos tenues, pero de fuertes ecos morales. Es el idioma en el que aprendí a escribir primero, idioma de la escuela, es en el que pienso cuando manejo sola en el coche, en el que pienso cuando pienso en el amor.
El alemán es mi lengua reflexiva, la única en la que existe un verbo para los silencios compartidos, la de las acotaciones categóricas y fuertes, mi patria filosófica. 


III

Lo curioso es que sólo en español consigo expresarme, nunca del todo. Es la lengua que se me atora en la garganta y me duele, pero también es la única en la que puedo hacer que mi nombre suene a mi nombre. 



Mi mundo está fracturado de manera tripartita; jamás conseguiré ser 
hija 
de ninguna lengua 
materna.