viernes, 17 de abril de 2009

Mi mundo

I

Mi mundo es, en esencia, la mezcla de las tres lenguas en las que hablo y leo. A medio camino entre una y otra, nunca consigo amoldarlas para que una sola me permita decir eso que siempre tengo ganas de decir. Por eso ahora me deleito cuando encuentro expresiones que son completamente válidas en un idioma pero que, en otro, sólo existen como una paráfrasis. Me recuerda al teatro de sombras, juego de la luz y la opacidad. 



II

La lengua de mi conciencia es la inglesa: de tonos tenues, pero de fuertes ecos morales. Es el idioma en el que aprendí a escribir primero, idioma de la escuela, es en el que pienso cuando manejo sola en el coche, en el que pienso cuando pienso en el amor.
El alemán es mi lengua reflexiva, la única en la que existe un verbo para los silencios compartidos, la de las acotaciones categóricas y fuertes, mi patria filosófica. 


III

Lo curioso es que sólo en español consigo expresarme, nunca del todo. Es la lengua que se me atora en la garganta y me duele, pero también es la única en la que puedo hacer que mi nombre suene a mi nombre. 



Mi mundo está fracturado de manera tripartita; jamás conseguiré ser 
hija 
de ninguna lengua 
materna. 

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