martes, 13 de octubre de 2009
maneras de llorar una pérdida.
domingo, 4 de octubre de 2009
los globos al aire (ii)
martes, 21 de julio de 2009
globos al aire
Ya van a ser las nueve de la noche: la gente empieza a juntarse en la explanada. Voces de niños, de sus madres, de bebés llorando. Gente que señala el castillito de fibra de vidrio iluminado con luces neón. Gordos en sillas de ruedas eléctricas que se abren paso entre los ríos de gente mientras exclaman -muy tarde- un débil "uups aim sorry" después de atropellar al viajero desprevenido.
Las luces se apagan, excepto por un par de reflectores que iluminan la torre más alta del castillo de Disney. Pronto bajará por allí una Campanita luminosa sujeta a una cuerda, cantando otra de esas canciones que dicen que la magia sí existe y que los sueños se hacen realidad. Toda la lírica infantil, pienso, es igualmente vomitiva y pegajosa. Estoy en estas cuando, de pronto, con un chispazo en el aire, comienza el espectáculo de luz y sonido. El cielo se llena de reflejos arcoiris y el ambiente se satura de olor a pólvora.
Miro a mi alrededor. No parece ser, después de todo, un país afectado por la crisis económica y que ha iniciado su lenta caída: estoy rodeada de personas que pagaron cien dólares para hacer colas de cuarenta minutos con tal de subirse a una o dos montañas rusas ambientadas con personajes de películas que yo, por lo menos, ya no recuerdo. Montañas rusas y simuladores patrocinados por Siemens, por Coca-Cola, por Microsoft.
Yo soy muy rara. No sé qué me sucede, pero siempre tengo ganas de estar en otros lados. En este momento, por ejemplo, daría lo que fuera por estar tomando agua de limón con chía en vez de Sprite; por ver las estrellas en lugar de los fuegos artificiales con forma de corazón que las oscurecen. Cambiaría las casitas de fibra de vidrio que imitan los diferentes pueblos del mundo por ver de nuevo las casitas de adobe en Tepoztlán. En pocas palabras, me siento como esos collares glow-in-the-dark que, justo cuando llegan a casa, dejan de brillar.
Y es que nadie me creería que a mí, lo que me provoca Disneylandia, son crisis existenciales. Enojo por ser parte de un mundo al que no quiero pertenecer, enojo conmigo misma por no saber decir que no quiero seguir viviendo así. Suenan los últimos acordes de "When you wish upon a star". Me llega la certeza de que es hora de soltar los globos al aire.
domingo, 24 de mayo de 2009
concreto
Me pongo a pensar en que el hombre ha cubierto la superficie de la tierra con parches de concreto gris en el que, ocasionalmente, florece una jardinera con un triste ficus. Antes se quedaba marcada la huella humana en la tierra húmeda; ahora sobre las calles dejan los autos unas manchas de aceite que, con la lluvia, se expanden a manera de fantasmas que se difuminan en un arcoiris.
Dicen que hemos logrado someter a la naturaleza, pero yo creo que no es cierto: ella es misteriosa y fascinante. Aminta dice que basta con ver cómo aparecen brotes de flores muy pequeñas entre las grietas del pavimento, dientes de león en las afueras de los edificios abandonados; basta con ver cómo, aún en los jardines más cuidados, crece siempre una mala hierba.
Sin importar cuánto se le oprima, la vida siempre encuentra la manera de surgir entre adoquines y empedrados, carreteras de asfalto y caminos de terracería. Dibujos de niños trazados en gis sobre la acera, un avión o una rayuela, esperando a alguien que llegue a saltar su fauna.
domingo, 3 de mayo de 2009
lunes, 27 de abril de 2009
Angelus Novus

Über den Begriff der Geschichte These IX
ich kehrte gern zurück
denn blieb ich auch lebendige Zeit
ich hätte wenig Glück
Gerhard Scholem, Gruß vom Angelus
Es gibt ein Bild von Klee, das Angelus Novus heißt. Ein Engel ist darauf dargestellt, der aussieht, als wäre er im Begriff, sich von etwas zu entfernen, worauf er starrt. Seine Augen sind aufgerissen, sein Mund steht offen und seine Flügel sind ausgespannt. Der Engel der Geschichte muß so aussehen. Er hat das Antlitz der Vergangenheit zugewendet. Wo eine Kette von Begebenheiten vor uns erscheint, da sieht er eine einzige Katastrophe, die unablässig Trümmer auf Trümmer häuft und sie ihm vor die Füße schleudert. Er möchte wohl verweilen, die Toten wecken und das Zerschlagene zusammenfügen. Aber ein Sturm weht vom Paradiese her, der sich in seinen Flügeln verfangen hat und so stark ist, daß der Engel sie nicht mehr schließen kann. Dieser Sturm treibt ihn unaufhaltsam in die Zukunft, der er den Rücken kehrt, während der Trümmerhaufen vor ihm zum Himmel wächst. Das, was wir den Fortschritt nennen, ist dieser Sturm.
viernes, 17 de abril de 2009
abril
Mi mundo
martes, 24 de marzo de 2009
demasiada sal
¿Te sientes mal por algo en específico?
¿No será que pasas demasiado tiempo adentro de la casa?
Te costará trabajo entenderlo, pero lo cierto es que yo siento lo mismo. Muchas veces. La mayor parte del tiempo. Comprendo profundamente, escucha, profunda. mente, lo que te está sucediendo: no se concretó el trabajo que querías, tienes una oportunidad abierta que no quieres tomar y ahora no te queda de otra mas que esperar en casa a que ALGO te pase. Despiertas a las once de la mañana por compromiso; lo que te gustaría sería seguir durmiendo, pero te da pena lo que los demás (¿quienes?) puedan decir de tí.
Pasas todo el día rumiando almendras (porque son sanas) y buscando cosas que puedes hacer para sentir que no te cargó la chingada.
Nueve de la noche. Llego a casa. Apenas te saludo y ya estás gritándole al perro, a las hormigas de la cocina, al seguro de la puerta de tu cuarto porque ya no cierra cuando la azotas para dejar al mundo del .otro. lado.
bienvenida a la maternidad. así es la vida. such is life.
Por eso odio que no me creas cuando te digo que no voy a tener hijos.
sábado, 14 de marzo de 2009
marzo
IV
La mirada del tigre. La mirada del búho.
La mirada del orangután. La mirada de la serpiente.
La mirada del árbol. La mirada del cielo.
La mirada del río. La mirada del aire.
La mirada de la noche. La mirada del calor.
Todo me observa pero Sonia no está.
Y si Sonia no me ve, el mundo no me mira.
Francisco Hernández, "Cuaderno de Borneo. Últimas páginas de Georg Trakl" en Poesía Reunida, México, Ediciones del Equilibrista-UNAM, 1996, p. 523
miércoles, 11 de marzo de 2009
Berlin con pecas en la cara.
--Cielo, la ciudad es un maravilloso laberinto. Jugando a las escondidillas, coqueteando con el del disfraz de toro, tomo la decisión de ir perdiendo poco a poco el hilo, me dejo llevar, me reinvento dentro del laberinto. Ya no necesito del camino a casa. De ahora en adelante, seré yo quien trace los senderos.--
--Me gusta visitar monumentos y parques. Me gusta ir a sitios memoriales, universidades, zoológicos y rascacielos. Sentarme en cafés y terrazas, en restaurantes oscuros y en bares que se encuentran en estado deplorable. Nunca digo a dónde voy. Mi lugar favorito es el cementerio: Entre Brecht y Hegel se siente uno menos solo.----Cuando yo era una niña pequeña quería tener una caja de acuarelas tan brillante como la de mi madre. Después crecí y los libros me enseñaron a pintarme de colores.--
r e s p i r a n.
Yo lo veo todo, lo absorbo como si fuera una esponja receptora de la sensibilidad ajena. Chillan los trenes en el andén subterráneo y sopla una corriente fría que trepa por las escaleras que llevan hacia la calle.
Algo me hace mirar a mi izquierda y verla: tiene menos de 19 años, y ya es una mujer libre: en medio de todo el caos, empuja su bicicleta por los pasillos oscuros de la ciudad bajo tierra. No puedo ver su cara. No necesito ver su cara. Ella camina, y yo la sigo, una actitud inevitable, pues acabo de descubrir que está descalza en el corazón de Berlin. Ella, con sus ondeantes cabellos, un vestido de algodón café y una bicicleta.--
--Hoy es martes. Un hombre pasea por la calle con un perro amarrado de una correa larga y roja. Los observo. El hombre me pide dinero. Creo que queda claro que realmente lo necesita, pues su cabello rubio se ve apagado por la mugre y por el polvo. Con su mano sucia, me entrega un muy mal dibujo que insiste en venderme. Se me ocurre pensar que nadie más va a querer comprar ese dibujo. Entonces me pongo muy triste, porque no quiero que el hombre y su perro se mueran de hambre, no quiero que estén sucios, no quiero que sufran en la calle, no quiero. Saco de mi cartera un billete, saco dos. Saco, además, las lágrimas. El hombre no entiende porqué lloro, duda si aceptar mi dinero o no. Su cara me da risa. De pronto, me río yo también. Le digo que no es para el. Que es para el perro. A los dos nos da risa, y me alejo con una carcajada.--
--Cuando no hay mucha gente, me gusta sentarme en las escaleras que llevan a la linea U5 del metro en Alexanderplatz. Me gusta inclinar la cabeza y apoyar mi oido en el escalón. En los días tranquilos, en medio de muchos hombres y mujeres que vienen y van, puedo sentir como la ciudad respira.--
--Siempre supe que había algo oscuro en mi interior. Lo que no sabía, es que tuviese alas para volar.--
viernes, 6 de marzo de 2009
.teo
¿Estás ahí?
¿Porqué cuando despierto por las noches sigo oliendo tu cuerpo junto al mío, aún sabiendo que ya no estás? A veces me imagino que, en realidad, estás escondido debajo de la cama o detrás del armario, o cubierto por la cortina floreada del comedor, quizás.
Me despierto sobresaltada y rígida, enciendo una luz para buscarte y entonces me sorprendo de lo infantiles que son los esfuerzos por encontrarte. Al prender el interruptor de la lámpara de noche, sé perfectamente que ya te has ido, que te fuiste de la manera que se van los mejores besos: para nunca volver más. Caigo en cuenta de que lo único que se esconde bajo mi cama son las cajas viejas dónde quedaron archivadas tus fotografías, mis apuntes de la escuela y cuadernos con cursilerías románticas que, todavía hoy, me rehuso a tirar.
Pero basta cerrar los ojos de nuevo para que el silencio de la noche se haga insoportable, para que pesen aún más las mantas con las que me cubro la cara, y empiecen a atormentarme los miedos que roen mi almohada.
Un insecto desorientado se estrella contra la ventana del cuarto, el golpeteo incesante de una criatura necia a quien se le recuerda en todo momento su desventaja evolutiva. Top, to, to, top, top.
Es en noches como esta cuando sólo me queda el consuelo de tu nombre: lo repito en voz alta y un escalofrío recorre mi cuerpo entero cuando me escucho a mí misma diciendo un débil y tembloroso .Teo.
Teo.
Teo.
Me quedo dormida con el sabor de tu nombre entre mis labios.
Despierto con antojo a café recién molido y pan tostado con mantequilla y sal.
Furby y el amor
. breakfast
Inside this swirling chaos, I’d like to sit up straight, but almost always end up reading books upside down. I try to gather my mind, my senses. But I rather stay in bed with a good cup of coffee and read a novel. Imagination is the key to distance. All that I can say, is that
i. r e a l l y. l i k e. b r e a k f a s t.
I was fourteen when I was first kissed.
That night, I had a dream in which I was a dead pidgeon lying with my wings spread open. I remember I feeling like Little Red Cap, lost inside the woods. For some reason, I tend to think that this two things are connected in a reason that escapes my understanding. But whenever I have b r e a k f a s t I get the feeling that the universe is a wonderful place.
25 cosas
1. Mantengo una relación tormentosa con mi ciudad: a veces nos amamos, nos perdemos, nos detestamos, pero casi siempre, siempre, nos terminamos encontrando.
2. Me gustan los pequeños placeres de la vida: las vajillas de porcelana con dibujos de pájaros o de bichitos, el golpeteo de la lluvia sobre un techo de lámina, las botas de plástico para brincar en los charcos, aquel libro que permite vivir, aunque sólo sea por un breve instante, una existencia ajena.
3. Cuando era pequeña, quería un príncipe con ojos tan azules como el profundo mar. Ahora, si me preguntan, prefiero a los vagabundos.
4. Té de vainilla con leche por la mañana. Café colombiano para la noche.
5. Tengo una colección de animalitos chamula que compro a la salida de la Facultad de Filosofía y Letras. Tengo un cerdo del monte, una jirafa, dos perros, un armadillo, un gallo, un caballo, un venado, un carnero, un león, un canguro y un cerdo-cerdo. Sentados sobre mi cama, me miran.
6. Siempre que trato de escribir me encuentro con que tengo ganas de decirlo todo pero que, al mismo tiempo, nunca consigo expresar nada.
7.Todas las mañanas me pinto la boca color rojo oscuro.
8. Me gustan los finales felices en los libros y en las películas. Invariablemente me hacen llorar.
9. Mi mamá conserva mi cuaderno del catecismo al que me obligaban a ir cuando era pequeña. En la portada hay una anotación que dice: Diosito, porfavor hazme escritora.
10. Jamás será el verano tan dulce como aquel que pasé frente a un lago en Canadá. Todavía puedo sentir el hermoso color verde de las algas bajo mis pies.
11. Prefiero perder la cordura que perder la esperanza.
12. Es en las fiestas y en las reuniones, donde estoy rodeada de gente, que me siento más sola.
13. Tengo la impresión de que tengo mejores amigos de los que en realidad me merezco. Tengo una amiga que me acompañó, literalmente, hasta el final del mundo tal cómo lo conocíamos. Sólo ella conoce el efecto de una sobredosis de café.
14. El nombre completo de mi perro es Bohni Wanky Bilbonius Marroquí.
15. Quisiera ser de color morado, pero cada día me siento más gris.
16. Mis palabras favoritas en alemán son "Trübseligkeit", "Larmoyanz", y "Wortschatz".
17. Mi sueño es hacer un viaje en bicicleta por los Balcanes.
18. Adoro el sonido que hacen los trenes cuando apenas comienzan a andar.
19. Me gusta todo tipo de música, pero siempre regreso al jazz.
20. Yo no quería llamarme Marisol. Quería llamarme Julia, Paloma, Almudena, Pola o Sofía.
21. Cuando mi abuelo murió heredé una calculadora manual Curta, un instrumento bellísimo cuyos engranes suenan cada vez que la sostengo entre mis manos para hacer una suma. Su ronroneo siempre consigue calmarme.
22. Antes solía pensar mucho en el destino de los hombres, en el fin del tiempo, en mi propia muerte. Ahora sólo soy una sombra de lo que alguna vez fui.
23. Mircea Eliade, con su Tratado de historia de las religiones, me salvó la vida.
24. Me gustan las mariposas disecadas y ya no sé si tengo muy mal gusto o si sólo soy muy sentimental.
25. Mi cuento favorito es Caperucita Roja.
Literatura europea
Curtius, "Literatura Europea" en Literatura europea y Edad Media latina
